Cirugía estética y cirugías oculares.


Nos situamos en lo que la doctrina llama la medicina voluntaria o no curativa.

Nos referimos a las cirugías estéticas, es decir, aquellas que se llevan a cabo con la intencionalidad de conseguir un mejor aspecto físico siquiera subjetivo.

También están comprendidas en este concepto aquellas cirugías oculares que no tratan de curar ninguna enfermedad, sino mejorar la visión eliminando algunas dioptrías.

Entre ellas, una práctica muy solicitada últimamente es el de la oftalmología láser, o lásik  y que sirve para la corrección de la miopía, hipermetropía y astigmatismo y respecto  a la que, a nivel jurídico, aparecen complicaciones más graves de las que se suele informar en las primeras visitas como ha ocurrido, por ejemplo, en algunas de estas intervenciones con lásik que terminaron en un desastroso resultado para el paciente, como pueden ser secuelas o pérdida de visión, derivadas, bien del procedimiento previo al láser como puede ser el corte con el bisturí para separar el epitelio corneal o al procedimiento anestésico; bien por quemaduras en la retina derivadas de un mal uso del láser, o de su mala calidad y sin que estos riesgos fueran informados correctamente en el documento de consentimiento informado firmado por el paciente.

A todas las posibilidades de reclamación que se han analizado en los demás apartados, éstas tienen como rasgo distintivo que se asemejan a lo que jurídicamente se denomina “contrato de obra”, obligándose el facultativo al resultado GARANTIZADO (siquiera a través de la publicidad pues esta tiene valor contractual). De tal forma que cualquier desviación de este resultado, siempre que no sea causado por el propio paciente, será motivo de responsabilidad y de reclamación.

La aparición de cicatrices inestéticas, impropias de aquello que se esperaba como normal de la intervención, de lesiones en los ojos y pérdidas de agudezas visuales, así como resultados finales que sean diferentes a los pactados habrán supuesto un incumplimiento de la relación contractual entre el médico y el paciente y podrá generar una reclamación.

Son casos típicos de estética que se reclaman cicatrices anómalas, dismetrías corporales, reacciones adversas a los materiales utilizados, necesidades de reintervenciones para arreglar los efectos de la primera; en el caso de la cirugía ocular daños en la mácula, en la cornea con necesidad incluso de transplante, pérdida de agudeza visual.

Toda la jurisprudencia coincide en que si en la medicina curativa la información previa a someterse a la intervención es importante, en el caso de este tipo de medicina, la medicina voluntaria, en tanto que es voluntaria,  debe ser especialmente rigurosa hasta los últimos extremos y exigible para no condicionar la voluntad del cliente/paciente por lo que debe estar correctamente informado de todos los posibles riesgos entre los que se deben encontrar la posibilidad de que existan resultados que subjetivamente no sean de satisfacción del paciente.

Por ello, si usted ha sufrido daños causados por una cirugía estética (liposucción, mastopexia, augmento de mamas, etc) o por cirugía ocular, usted puede reclamar por ello y podemos ser sus abogados expertos en negligencias médicas que reclamen los daños sufridos por una cirugía estética (liposucción, mastopexia, augmento de mamas, etc) o por cirugía ocular.

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